Los Psixes

29/7/09.
Hoy me complace presentarles nuestra primera colaboración. Se trata de un estudio detallado sobre los psixes -que no se deben confundir con los pixies, que aún que se asemejen en nombre son criaturas de lo más dispares-, unos seres al parecer emparentados con los humanos pero de características biológicas diferentes. Pero demos paso mejor al escrito que me envió mi amigo erudito y gran historiador Juan Cuquejo, el cual, y debido a su extensión, expondremos en varias partes:

En el presente ensayo he recopilado y resumido las características más importantes de los psixes. La intención es que sirva al estudioso para adquirir, en una simple lectura, los conocimientos mínimos acerca de esta especie que le permitan seguir ampliando información sobre este pueblo tan peculiar.


Se denomina psix al miembro de una especie que se cree emparentada con el ser humano, pero de características biológicas muy diferentes. De hecho, su ciclo vital es tan distinto que los estudiosos no se ponen de acuerdo con respecto a su origen. En el presente ensayo, he decidido exponer la teoría aceptada más ampliamente para explicar su procedencia, si bien, incluiré comentarios acerca de las visiones menos ortodoxas.

Aunque se trata de un pueblo muy poco numeroso y nómada, de individuos tan solitarios que carecen de organización social, se conoce muy bien tanto su anatomía como su forma de vida. Esto se debe a que suelen trabajar para entidades políticas humanas como mercenarios o soldados regulares.

Los psixes se reconocen de inmediato debido a su fealdad extrema. Poseen rasgos muy poco agraciados, y pasarían por seres humanos corpulentos, salvo por dos detalles: sus pies y la parte superior de manos y antebrazos están cubiertas por escamas, y sus ojos, que son parecidos a los humanos, se diferencian en que la pupila es rasgada, y sólo se hace redonda en plena oscuridad. Son estos detalles, junto al hecho de que sean ovovivíparos, en lo que se fundamenta la teoría más extendida sobre su aparición, que describiré más adelante.

Son individuos de complexión muy robusta, de gran fuerza y un carácter hosco y feroz. Están muy poco diferenciados entre ellos y, sin apenas excepciones, la altura de los individuos de ambos sexos oscila entre 1,70 y 1,80 metros. Ni los varones ni las mujeres psix tienen barba o vello corporal, aunque sí pelo en la cabeza y, normalmente, se dejan crecer el cabello, que es indistinguible del humano, hasta los hombros. Las diferencias entre los dos sexos de los psixes se concentran en la zona genital, bastante similar a la de hombres y mujeres, y a que las psixes hembras tienen senos. A pesar de ello, a aquellos que no acostumbran tratar con psixes les suele resultar muy complicado distinguir si está hablando con un psix varón o no. Por fortuna, tienden a ser muy tolerantes ante estas confusiones si quien las comete es un ser humano.

Suelen ser guerreros formidables ya que son bastantes pocos los varones humanos con la corpulencia suficiente como para igualarles. En batalla suelen servir como infantería pesada. Según el nivel tecnológico del ejército en que luchen, aprenderán el manejo de unas armas u otras. Así, en los más primitivos suelen ir equipados de hachas de gran tamaño, mientras que en unidades militares más modernas, dada su fuerza y resistencia, suelen emplear grandes espadas de batalla. Apenas hay diferencias en la destreza militar de psixes varones o mujeres, si bien, por razones que se explicarán más adelante, las mujeres son mucho más reacias a incorporarse a unidades militares, y trabajan frecuentemente como guardaespaldas.

 
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