9/07/09

No todo está perdido

Ayer leí un artículo en la revista Qué leer que me llenó de emoción y hoy quería compartirlo con todos vosotros. Se trata del descubrimiento de un nuevo autor de literatura fantástica que a buen seguro llegará muy lejos.

Me he permitido señalar unos fragmentos que para mi son importantes y me demuestran que aún hay editores que confían en nosotros y en lo que escribimos. Sólo falta que se arriesguen y nos den una oportunidad.



Probablemente, el nombre de Patrick Rothfuss no le suene de nada… aún. Porque este extraño señor, nacido en Wisconsin hace 36 años, ha escrito en sus ratos libres de la última década y media una de las mejores novelas fantásticas de todos los tiempos: “El nombre del viento” (Plaza&Janés).

Rothfuss al habla desde su domicilio de Wisconsin: “Cuando mi editora me dijo que necesitaba una foto, me asusté. Le pregunté si tenía que cortarme el pelo, asearme un poco, esas cosas. Ella me dijo que no, que ahora era un escritor de novela fantástica y que los lectores esperaban que tuviese un aspecto un poco salvaje”, nos cuenta.

Una conversación mantenida entre el e-mail y el teléfono a lo largo de varios días. Son necesarios para conocer a este escritor primerizo, que ha pasado de la nada más absoluta a ser una estrella rutilante en Estados Unidos. El nombre del viento –nada que ver con Zafón, vaya por delante– saltó a las pocas semanas de su lanzamiento a la lista de los más vendidos del New York Times, en uno de esos extraños e impulsivos fenómenos fruto del boca a oreja. El incendio tardó en saltar a otros países, ya que la mezcla de escritor poco conocido con un género como el fantástico no lo hacía demasiado atractivo en este tiempo de hackers anoréxicas y niños pijameros.Sin embargo, como suele ocurrir con los libros que son buenos de verdad, antes o después un editor, grande o pequeño, asume la responsabilidad de publicar el libro contra la opinión general.

En España, uno de los veintiséis países que tienen pendiente el lanzamiento, hay que agradecerle la valentía a Mónica Tussell, de Plaza & Janés. “Me enamoré de la novela desde la primera página, cuando leí acerca de los tres silencios de la posada. Y el amor me duró hasta la ochocientos”, cuenta con pasión protectora.

El vagabundo de WisconsinNo es la única. El correo de los lectores en la web de Rothfuss está saturado, y casi todos los mensajes llevan como asunto “¿Para cuándo la segunda parte?”. La propia Amazon, ante la presión de los fans, ha dado ya seis fechas diferentes de lanzamiento del El miedo del sabio, la última para este mismo mes de mayo, todas ellas sin contar con la editorial. Pero parece que aún se hará esperar un poco más. Pero, ¿qué tiene El nombre del viento para que levante tantas pasiones? ¿De dónde ha salido Rothfuss, un simpático ermitaño con aspecto de vagabundo?El Rothfuss escritor nació donde nacen todos: del amor por lo que uno lee. En este caso por la novela de fantasía. O, más concretamente, por el afán de rescatarla de los clones insulsos que la han colonizado en los últimos tiempos. Por cada brillante Harry Potter hay quince plomizas copias que repiten hasta la saciedad el esquema de espada mágica-princesa-señor malvado. “Hasta el punto de que hay veces que coges un libro y dices ‘¿eh, no he leído yo esto antes?’. No es que quisiera reinventar la fantasía, no soy tan imbécil como para pensar que puedo hacerlo, pero sí quería hacer algo distinto”.
Y vaya si lo hizo.

El nombre del viento cuenta la historia de Kvothe, un héroe de leyenda exiliado bajo nombre falso en una remota posada del fin del mundo. Un mundo que no tiene nombre, algo sin precedentes en este tipo de novelas, en el que antes de empezar el autor te golpea con un mapa detalladísimo. Hasta esa posada se acerca Cronista, una especie de periodista que está dispuesto a cualquier cosa por conocer la historia de Kvothe. A regañadientes, el antiguo héroe le concede tres días, tres días en los que relatará cómo llegó a convertirse en el mago más poderoso y batirse en duelo con un demonio por el amor de una mujer.

Un esquema atípico“No quería seguir el clásico esquema de tres actos, ni el drama shakespeariano en cinco partes. Quería contar una historia, y eso exigía una estructura singular, desnivelada y en el que la primera y la tercera personas se alternasen”, explica Rothfuss. Una presentación apabullante, de medio millón de palabras –cinco veces la extensión de una novela promedio–, y que sin embargo deja al lector temblando y suspirando por más al doblar la última hoja.Ese esfuerzo le llevó al autor nada menos que ¡catorce años! Sin embargo, Rothfuss no ve ninguna relación entre el tiempo de maduración y el fruto. “La gente siempre asume que soy un valiente soldadito por haber trabajado en el libro durante catorce años. Si te tiras catorce años escribiendo una novela y no te la publican, la gente piensa que eres idiota –y está bien, porque probablemente lo seas-. Pero, si lo consigues, eres un héroe. Para mí eso no tiene sentido. Es la misma novela. Es el mismo yo”.Pero él mismo se contradice cuando relata cómo han cambiado las cosas en su vida: “Durante mis años de estudiante era muy pobre. Ahora puedo comprar comida de verdad. A cambio he perdido el anonimato. Ayer mismo se me acercó un policía en una cafetería. Creía que me había metido en un lío… ¡hasta que empezó a preguntarme por la segunda parte!”.

Una buena parte de su éxito reside en la mezcla de magia y realismo. Hay drama y violencia, y la profundidad y la intención del libro lo sitúan en una órbita adulta, pero cualquier adolescente aficionado a la lectura lo disfrutará también. En los foros de Internet, los aficionados han creado hilos con decenas de miles de respuestas acerca del particular sistema de magia que ha inventado Rothfuss, basado por un lado en la alquimia y por otro en la wittgensteniana idea de que cada brizna de la creación tiene un nombre único al que responde. Esa premisa, de la que nace el título del libro, ya había sido empleada por LeGuin en su serie de Terramar, pero unida a la explicación mundana que aporta Rothfuss hace que suene tan original como el resto de la novela.Y, si el nombre exacto de las cosas es esencial en la historia, también lo ha sido para su comprensión en castellano. Una novela como ésta, larga y difícil de trasladar, era carne de cañón para un equipo de traductores. Y sin embargo de ella se ha encargado una única persona, Gemma Rovira. Aunque no ha estado sola en el empeño. Uno de los fenómenos más interesantes de la novela está teniendo lugar fuera de la vista del gran público, y consiste en un foro de acceso restringido en el que Rothfuss ha congregado a todos los traductores de su novela para que comenten entre ellos, se pongan de acuerdo e intenten limar en lo posible las aristas de sus respectivos textos.Lo cuenta la propia Rovira: “Podíamos hacer consultas a medida que surgían las dudas, él contestaba en tiempo real. La peculiaridad consistía en que cada traductor podía plantear preguntas y recibir respuestas, pero al mismo tiempo podía leer las consultas de los otros traductores y comentarlas también con ellos. Por otra parte, Rothfuss nos proporcionaba recopilaciones de datos que resultaban muy útiles y nos ahorraban mucho trabajo tratándose de una novela ambientada en un mundo imaginario (aclaraciones sobre la moneda, el calendario, las características de determinados personajes, la pronunciación de ciertos nombres, etc.)”.

Antes de despedirnos, no me resisto a preguntarle a Rothfuss por la fecha de finalización de su próxima novela, en la que Kvothe desgrana el segundo de los tres días que pasa junto a Cronista. “Tardará, tardará. Vuestras lágrimas me resultan deliciosas –dice con una carcajada nerviosa–. Ahora en serio, el nivel de expectación de la gente me está empezando a parecer de locos. Ayer me abordó una desconocida por la calle y, enseñándome su barriga, me dijo que su hijo nacería en abril, pero que no sabía si estaba más emocionada por eso o por el lanzamiento del libro –había leído una de las fechas falsas de Amazon–. ¿Cómo puede un autor enfrentarse a esto? Yo desde luego no puedo”.

Aunque haya gente que no esté de acuerdo conmigo, reitero en que estos fenómenos tan sólo suceden fuera de España. Los autores consagrados de literatura fantástica en este país llevan muchos años peleando por abrirse un hueco en el mercado literario ¿Cuándo habrá una editorial que ofrezca su apoyo incondicional a un escritor novel?

30/06/09

Un año del Paladín

Últimamente he estado tan ocupada con tantas cosas que ni siquiera me había dado cuenta de que había pasado un año...

Durante este tiempo hemos estado esperando las respuestas de las editoriales a quienes había enviado el manuscrito sin obtener ningún resultado por parte de estas. A parte de alguna que otra respuesta negativa me he encontrado de todo: algunos que te prometen cosas tan simples como una opinión (que por supuesto no llega) a otras que intentan timarte y aprovecharse del escritor novel.

A lo largo de este tiempo también he tomado contacto con otros escritores. Algunos de ellos me han dado ánimos y me han ayudado, consiguiendo ellos mismos publicar; otros están a punto de hacerlo y otros, en cambio, por mucho que lo deseen, jamás lo harán.

El mundo editorial está cambiando y los lectores también. Me puse un plazo de tiempo y ha expirado. Así que no lo pensaré dos veces: publicaré el libro para aquél que esté interesado en leerlo. Aún esperaré unos meses ya que he de finalizar primero un proyecto de novela negra que prometí publicar en primer lugar, y luego lo haré con el paladín.



27/04/09

Corax


Podríamos decir que Corax es el líder del ejército oesdán, aunque no es un guerrero, más bien un estratega que dirige a los suyos desde atrás.

Os pongo un par de fragmentos del capítulo 32 para que veais su descripción y tengáis una pequeña idea de cómo es esta raza. Intentaré no desvelar nada importante de la trama, pero advierto que podría escaparse alguna cosilla...

La situación es la siguiente: estamos en plena batalla, junto con un pequeño personaje: Bonkar. Este es el fragmento:

Un estridente graznido hizo que volviera su rostro hacia el cielo. Una siniestra ave de oscuro plumaje color negro azabache con irisaciones azules, planeó un par de veces sobre su cabeza antes de descender y posar las pequeñas patas sobre su hombro izquierdo. Bonkar la observó mientras ésta agitaba con fuerza sus alas en un vano intento de expulsar el agua que empapaba su plumaje.
―Creí que nunca llegaríais.
El ave respondió con un sordo graznido.
―Ya puedes graznar todo lo que quieras, Corax, sabes que no te entiendo un carajo. Corax volvió a graznar pero esta vez levantó el vuelo y agitó con vivacidad sus alas hasta alcanzar el hombro de una figura más alta y enjuta. Bonkar enarcó una ceja y sonrió al ver al viejo aralim abrirse paso entre el barrizal, apoyado en su viejo cayado.

(...aqui hacemos un pequeño paréntesis, pues la conversación entre Morag Vorn y Bonkar desvelaría cosas de la trama...)

Corax graznó con fuerza y agitó de nuevo sus alas para abandonar el hombro del aralim y posar sus pequeñas patas sobre el barrizal. Antes de que las cortas extremidades hubieran tomado tierra, su tamaño aumentó, de manera considerable, hasta alcanzar mayor altura que el señor de Felwegar. Sus plumas desaparecieron y en su lugar apareció una capa de la misma tonalidad oscura de su plumaje que contrastaba con la extrema palidez de su rostro. Una prominente nariz sustituyó a su pico curvado. Cuando habló, su voz aún conservaba el estridente tono de su antiguo graznido.

20/04/09

Gracias Ferran

Ferran es un amigo de mi hijo que está estudiando 3º de ESO en el instituto IES de Torredembarra. Dibuja fantásticamente bien y le pedí que me hiciera un dibujo para la portada de El Paladín de la Reina.
Cuando finalice sus estudios en el instituto proseguirá su carrera como ilustrador o dibujante de cómics (que es con lo que realmente disfruta). Desde este blog quiero darle las gracias por haberme hecho este dibujo que muestra la esencia de lo que es El Paladín de la Reina.

23/03/09

Sobre el ejército oesdán





En el capítulo 15 del libro, Morarg Vorn nombra los cinco grandes reinos de Hernia: Erenssazar, Plenia, Urdián, Osdania y Felwegar.

De todos ellos, quizás el más desconocido sea el reino de Osdania y su pueblo: los oesdán. Su ejército tomó parte en la batalla de Kirk-balahd, y así queda constancia en los recuerdos de Aradir durante el primer capítulo:

... seguidos por el ejército oesdán: felinos y aves rapaces se abalanzaban contra el enemigo, derribando las monturas de los skirdos...

La primera aparición de los oesdán no será hasta el capítulo 32, del que hemos extraído este pequeño frafmento para su presentación:


El aire frío de la mañana que bajaba de las montañas acarició su húmedo y rojizo pelaje haciendo que una molesta sensación recorriera su largo espinazo. Su corazón latía de manera desenfrenada mientras intentaba apaciguar sus instintos más primitivos, excitados a causa del olor que empapaba la tierra que se extendía ante ellos. Un tenue rugido le advirtió que Uncia se hallaba a su lado, probablemente a no más de un par de metros de distancia; aunque su jaspeado pelaje, de un extraño tono terroso, parecía formar parte del mismo entorno, disimulando su presencia, casi a la perfección.
Un crujido seco hizo que sus largas y puntiagudas orejas, rematadas por penachos de pelo negro, se volvieran de manera instintiva hacia su costado izquierdo, poniéndole sobre aviso ante cualquier posible amenaza. No se había percatado de la tensión acumulada hasta que advirtió que el desmesurado sonido provenía de los desmañados pasos que efectuaba el aralim apoyado en su vieja vara.
Lycaón elevó la cabeza hacia el cielo atraído por un nuevo olor. Surcando la gran bóveda celeste, con sus inconfundibles alas blancas salpicadas de numerosas pinceladas de color marrón completamente extendidas, su amigo Haas lideraba un extraño e inusual escuadrón de aves de presa. Fue aquella visión, acompañada por el grave y característico graznido de Corax, lo que le advirtió que debía agazaparse y dirigir todos sus sentidos hacia el campo de batalla. Su intensa y privilegiada vista, pronto se centró en la peluda y voluminosa bestia que se deleitaba descuartizando el robusto cuerpo del guerrero humano que tenía entre sus manos.
Un segundo y más agudo graznido ―esta vez proveniente de Haas―, incitó a sus robustas patas traseras a ponerse en movimiento. Tan sólo tardó dos segundos en emprender una vertiginosa carrera, montaña abajo, hacia el campo de batalla. Pronto, la mancha terrosa en la que Uncia se había transformado le sobrepasó y, dando un salto espectacular, alcanzó la grupa de una de las monturas de los skirdos.
Lycaón no se detuvo a observar cómo el skirdo caía muerto tras el desgarrador mordisco que Uncia descargó sobre la yugular de su presa sino que continuó corriendo sin dejar de apartar la mirada de su objetivo que acababa de deshacerse del despojo en el que había convertido al humano y se preparaba para acometer a su próxima víctima.

16/03/09

Sobre los Paladines de Briah





Cuando creé a los paladines, intenté que estos fueran diferentes al resto de órdenes que se conocen hoy en día. Hay quienes los han comparado con los caballeros Pandion o con los paladines del mundo de warkraft, por sus dotes curativas. Pero lo cierto es que son completamente diferentes.

Los Paladines de Briah, es una orden de guerreros independiente que sólo sirve a su Diosa: Briah. Poseen en su interior un poder especial que los ayuda a canalizar la energía de Briah transformándola en poder curativo. Pero no se trata de magia. Los caballeros han de pasar por una fase de aprendizaje para llegar a usar este poder.

Son excelentes guerreros y el poder de la Diosa les ayuda a incrementar su fuerza en la batalla. Así pues conviven en su interior el poder para dar muerte y el poder para sanar. Para utilizar este poder de curación han de estudiar anatomía para saber en todo momento qué tejidos han de reparar. Al principio de la historia, vemos a Edric usar su poder con la reina pero no queda muy clara la manera en cómo utiliza esa energía canalizadora. No será hasta unos capítulos más adelante que observaremos a Edric cómo hace uso de ese poder para cerrar sus propias heridas.

Cuando una fuente es descubierta por un paladín, éste es conducido al Templo de Yanath, donde ha de superar unas pruebas impuestas por el aralim Nifeler para optar a ser un soldado de Briah. Una vez superadas se transforma en adalid y hace sus votos de castidad ante la Diosa en la investidura donde es tomado como aprendiz por un paladín de primer orden quien se convertirá en su mentor hasta que su aprendizaje termine y sea nombrado paladín.

El poder curativo del paladín dependerá de su fuerza interior que irá incrementando con el paso del tiempo, al igual que aumentará su fuerza en la batalla. Por desgracia, al comienzo de nuestra historia observamos que son pocos los que quedan ya de esta antigua orden de caballeros. Casi todos cayeron en la Batalla de Kirk-Balahd, ´durante el último enfrentamiento con la hueste malak.

11/03/09

¡Ya es oficial!


Ya hace casi un año que terminé el primer borrador de El paladín de la reina.

El 7 de mayo del 2008 lo llevé al registro de la propiedad intelectual y, aunque a efectos oficiales ya es "tuyo", hay que esperar a que llegue notificación oficial conforme todo está en regla y la obra es aceptada.


Una amiga, también escritora me comentó que tardaría más o menos un año y, la verdad, es que ya no me acordaba. Así que hoy es un día especial. Aunque la notificación me ha llegado esta misma mañana, está fechada el 1 de octubre del 2008 por lo que la verificación ha tardado unos cuatro meses.


Hay quien dice que no es importante inscribir tu obra pero yo animo a que todo el mundo lo haga, para evitar malos entendidos y poder difundir vuestros escritos por el medio que más os plazca sin miedo a que os lo plagien.