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Os deseo a todos una feliz navidad

23/12/08.
Que este nuevo año que entra, sea el que nos abra las puertas de muchas editoriales


¡¡¡Feliz Navidad!!!
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Comienzan a llegar respuestas

18/12/08.
La primera llegó hace unos días de la mano de Random House Mondadori:

Lamentamos informarle, sin embargo, que su propuesta no responde a las actuales necesidades de nuestros programas, por lo que es imposible incluirla en ninguno de nuestros sellos editoriales.

No puedo decir que me haya sorprendido.
La segunda me ha llegado hace unos minutos y es del grupo Ajec:

lamento comunicarle que no hemos encontrado la novela apta para su publicación en Ajec, por lo que debemos desestirmar la misma.

Seguiremos esperando respuesta de las demás, aunque ya cuento con que no variarán en lo más mínimo.
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Forth-Varïm, aldea del reino humano de Plenia

18/11/08.

Las calles de la aldea de Forth-Varïm estaban desiertas. El sol empezaba a ocultarse tras los Picos de Khadar, y cuando al fin el astro quedara cubierto por las montañas reinaría la más absoluta oscuridad. Las pequeñas lámparas de aceite que colgaban de las paredes de las casas ya habían sido encendidas e iluminaban el lugar con una tenue luz mortecina.
El extraño viajero que cabalgaba solitario por sus calles espoleó a su montura para apresurar la marcha y poder refugiarse en algún lugar antes de que la noche se le echara encima. Vestía una pesada capa de viaje de color gris y una amplia capucha cubría parte de su rostro. El último rayo de sol desapareció tras las montañas y las sombras cayeron sobre el misterioso personaje justo en el momento en que una tosca fachada de húmeda y enmohecida piedra se alzaba ante él. El viajero levantó la cabeza para leer el letrero de madera que pendía encima de la puerta, enarcando una de sus oscuras cejas con aire dubitativo. El Boggler, rezaba la inscripción. ¿A quién podría ocurrírsele semejante nombre para una posada? Seguramente tampoco era cómoda ni ofrecía suculentos manjares para los hambrientos caminantes. Sea como fuese Aradir Ingarion estaba sediento, y tanto él como su yegua norteña necesitaban con urgencia un descanso antes de atravesar las áridas tierras de Kirk-balahd y continuar rumbo hacia Thildard.
Desmontó de un salto al tiempo que la yegua resoplaba y sacudía enérgicamente la cabeza.
―Vamos, Brisa ―susurró con voz tranquila, pegando su rostro al del animal a la vez que acariciaba sus blancas crines―, a mí tampoco me gusta este sitio, pero no podemos continuar con esta oscuridad.
Empujó con decisión la pesada puerta y ésta se deslizó ruidosa sobre sus viejos goznes. Inmediatamente una bofetada de calor y rancio olor sacudió al viajero que a punto estuvo de volver a cerrarla; pero algo en el interior llamó su atención: una confortable e inmensa chimenea. Frotó sus heladas manos, anhelando disfrutar de la reconfortante calidez del hogar, y entró en el lúgubre local. Mientras se acercaba al destartalado mostrador pudo comprobar, no sin cierta sorpresa, que a pesar del desagradable aspecto del establecimiento, éste estaba abarrotado: la alegría, el jolgorio y la buena bebida corrían a raudales entre los presentes al tiempo que sus bolsas se vaciaban.
―Bienvenido a mi humilde posada forastero ―saludó el obeso dueño de la posada mientras frotaba enérgicamente un sucio trapo contra el mostrador, intentando así eliminar la suciedad que había incrustada―. ¿En qué puedo serviros?
―¿Podría ofrecerme algo que refrescara mi reseca garganta?
―Por supuesto. Tenemos la mejor cerveza de todo el reino de Plenia.
A continuación, el tabernero giró sobre sí mismo alcanzando una enorme jarra de barro mientras el viajero retiraba la capucha que cubría su rostro dejando al descubierto los finos y angulosos rasgos de las antiguas razas del norte. El tabernero se volvió y no pudo reprimir un gesto de sorpresa al dejar caer la jarra sobre el mostrador, haciendo que parte del espumoso líquido se desparramara sobre la sucia superficie.
―Hacía tiempo que no veía ningún elfo en Forth-Varïm ―comentó el tabernero, sirviéndose para sí mismo una enorme y colmada jarra.
El viajero se desprendió de la pesada capa de viaje y la dejó caer sobre una de las mesas que había vacías. El posadero observó con desconfianza al recién llegado cuando quedó al descubierto la larga espada que cruzaba su espalda.
―¿Qué os trae por aquí? ¿Algún asunto en particular? ―preguntó el dueño de la taberna.
―Ninguno de importancia ―aseguró Aradir, dejando caer unas cuantas monedas sobre el mostrador―. Me dirigía hacia la feria de degustación que se celebra en Zanal-Varïm, pero la noche me sorprendió.
―Aquí los días son muy cortos por culpa de esas odiosas montañas ―explicó el tabernero mientras hacía desaparecer las monedas bajo sus gruesas manos con una rapidez asombrosa―. ¿Os quedaréis a dormir? ―quiso saber―. Tengo una habitación que os gustará. Es muy confortable y…
―Mi caballo necesita agua fresca y un lugar donde pasar la noche ―interrumpió el elfo dejando caer más monedas sobre el mostrador.
―No hay problema, señor. ―Su anfitrión mostró una amplia sonrisa salpicada de sucios y amarillentos dientes, y con voz grave gritó―: ¡Rianna!
―Enseguida voy ―respondió una voz femenina.
Aradir contempló detenidamente a la muchacha, mientras ésta se deshacía del abrazo de un voluminoso cliente a la vez que le asestaba una sonora bofetada en la cara. Entre el bullicioso jaleo y las risas provenientes del acompañante del agredido, la mujer se dirigió hacia ellos contoneando sus caderas. El tabernero reía observando al elfo que acariciaba su mejilla, imaginando lo doloroso que le habría resultado aquel golpe al infortunado cliente.
―Menudo carácter tiene la moza ―musitó cerca de sus picudas orejas, antes de que la muchacha se plantara frente a él con cara de mal genio.
La mujer era bastante alta e incluso podría decirse que hermosa, si pudieran distinguirse sus bellos rasgos entre tanta suciedad. Llevaba el cabello desaliñado y era de un color marrón oscuro ―aunque tampoco podría asegurarse―, y su roto vestido dejaba al descubierto gran parte de sus esbeltos y admirados muslos.
―¿Qué es lo que quieres, Bröm? ―preguntó con voz enérgica sin prestar atención al elfo.
―Quiero que lleves a los establos al caballo de nuestro gentil huésped y te asegures de que no le falte agua ni heno fresco. Luego le das una buena cepillada y...
―¡Un momento! ―protestó la mujer cruzando los brazos sobre su abultado pecho―. ¡Hace ya más de una hora que terminó mi jornada!
―Con un poco de agua bastará ―intervino Aradir con voz calmada―. Ya me encargaré yo, personalmente, de cepillarla.
La mujer se volvió al escuchar la melodiosa voz del elfo y, por primera vez, se fijó en el recién llegado. Era muy alto y delgado; su largo y oscuro cabello lo llevaba enmarañado y sujeto con una larga trenza. Sus facciones eran angulosas y casi perfectas de no ser por una fina y larga cicatriz que cruzaba su mejilla izquierda. A pesar del polvo del camino, sus ropas se veían elegantes. Tal vez llevara cosas de valor en las alforjas de su caballo.
―Está bien ―dijo volviéndose hacia su patrón―, pero esta hora extra te costará el doble.
―Muy bien ―respondió el hombretón asomando medio cuerpo por encima del mostrador para observar bien el contoneo de la muchacha mientras se alejaba―, te lo descontaré de todo lo que me has roto este mes... ―gritó.
Aradir recogió su capa de viaje, la jarra de cerveza y se encaminó hacia una mesa que había quedado libre justo al lado de la confortable chimenea. Dejó sus cosas sobre la mesa y, tomando una banqueta de madera, la colocó muy cerca de la lumbre y dejó caer sobre ella sus entumecidos huesos. Frotó con energía las manos y las acercó a las llamas con las palmas extendidas. El calor intenso del fuego vivificó, aún más si cabía, los aterradores recuerdos de la batalla de Kirk-balahd, recuerdos que aún permanecían cercanos a pesar de los años transcurridos. ¿Qué ocurriría si todo aquello volviera suceder?

Por unos breves instantes su mente viajó años atrás, hasta el aciago día en que el ejército de la Alianza esperaba impaciente frente a las temibles fuerzas del averno a que comenzara la batalla, una cruenta y sanguinaria batalla en la que el futuro de todas las razas de Hernia estaba en juego.
Un grito enorme y aterrador se escuchó en la lejanía. Aradir alzó la mirada hacia el cielo y supo que pronto daría comienzo la lucha. Los guardianes aparecieron en el horizonte con sus resplandecientes armaduras dando la señal a los arqueros elfos para liberar la primera ráfaga de flechas y proteger, de este modo, al ejército enano que se lanzaba al ataque en primer lugar. El choque contra el ejército kurgash fue brutal. Las flechas provenientes de los bogglers volaron hacia ellos y los aralim crearon una cúpula protectora con su magia para que éstas rebotaran sin herir a nadie. Los valerosos cazadores sigurd se lanzaron al ataque seguidos por el ejército oesdán: felinos y aves rapaces se abalanzaban contra el enemigo, derribando las monturas de los skirdos.
Pasaron horas de dura pelea y el cuerpo de Aradir se hallaba al borde del colapso. Hundió su larga espada sobre el peludo torso del kurgash y la negra sangre salpicó su rostro. A su lado un guardián cayó con gran estruendo levantando una enorme nube de polvo. Observó como un Paladín de Briah corría en auxilio del guardián e intentaba sanar sus heridas en medio del terrible caos; pero en seguida fue barrido por la llamarada de un horrendo dragón negro: Berhelliadath, el líder indiscutible de las fuerzas malignas aparecía al frente de sus ejércitos en el campo de batalla. Los guerreros que habían visto como la gigantesca criatura barría con su aliento al indefenso guardián y a su salvador, corrían ahora, para salvar sus vidas. Pero la bestia era letal. Dos dragones más bajaron del cielo para ayudar a su hermano con sus flamígeros rugidos.
De los pocos humanos que se habían unido a la Alianza sólo uno permaneció impasible frente a la estampa de los tres dragones: Edric Bridel, jovencísimo y valiente guerrero, tan hábil con su espada como noble de espíritu, perteneciente a uno de los ejércitos más temidos de Hernia: los Paladines de Briah. Sin inmutarse, el guerrero sostenía en alto a Netzach, la espada de Nith-Haiah, y rezaba una plegaria a su Diosa. Al instante, el paladín sufrió una transformación: aunque físicamente parecía el mismo, un espíritu nuevo surgió de su interior y, lanzando un grito de furia, se abalanzó contra el primer dragón.
Un rugido infernal surgió de la criatura cuando ésta se desplomó en el suelo. La tierra tembló y Berhelliadath se volvió para contemplar cómo su hermano caía muerto y el humano arremetía contra Kronendath. Éste hundió el mortífero acero y el dragón aulló. ¿Cómo era posible que aquella espada atravesara tan limpiamente su magnífica coraza? Sin pensarlo dos veces Berhelliadath se acercó y descargó su garra contra Edric que voló por el aire con su armadura destrozada y su cuerpo mortalmente herido hasta caer cerca del ejército élfico.
Los instantes que precedieron después fueron confusos. Ilthán, príncipe y heredero al trono de Erenssazar acudió presto en auxilio del noble guerrero y Berhelliadath se lanzó decidido a acabar con él. Hagnar, Señor del noble pueblo élfico gritó advirtiendo de la muerte a su hijo pero sin poder evitar la tragedia. Tan sólo Morarg Vorn, el viejo aralim, reaccionó ante el grito del monarca. Con una extraordinaria rapidez y un temple que sorprendió hasta al guerrero más experimentado, extrajo un pequeña vara de su túnica y, tras mover los labios en una muda plegaria, ésta se alargó de forma asombrosa convirtiéndose en un cetro que blandió a modo de arma a la vez que se interponía entre los personajes caídos y la temible bestia.
La estruendosa risa de Berhelliadath hizo que la tierra se resquebrajara bajo los pies de los presentes. Aradir se tambaleó pero mantuvo el equilibrio y observó cómo la enorme bestia se abalanzaba contra el pequeño grupo. Sin pensarlo dos veces, limpió la sangre de su rostro, corrió hacia un hermoso caballo de blancas crines y de un salto, montó sobre su grupa.
―Atádar ―gritó, y al momento sintió cómo el caballo se erguía sobre sus cuartos traseros a la vez que lanzaba un feroz relincho. En cuanto sus patas delanteras rozaron el suelo se lanzó en un veloz galope contra el dragón.
Mientras el viejo aralim invocaba un escudo de protección, Aradir extrajo de su carcaj la última flecha y la encajó en su arco apuntando hacia el dragón negro que, habiéndose percatado de sus intenciones, olvidó a sus antiguas víctimas y cargó contra él, en un intento por impedir que la flecha fuera disparada.
A escasos metros del elfo el dragón fue alcanzado por una enorme lengua de fuego que se enroscó alrededor de su cuello y detuvo su desenfrenada marcha. El caballo interrumpió su carrera y Aradir alzó la vista un instante para ver cómo el guardián tiraba con todas sus fuerzas hacia arriba obligando al dragón a estirar su cuello, dejando a la vista del elfo, la zona más delicada y débil de su cuerpo. El joven arquero no desaprovechó la oportunidad y disparó. La flecha se clavó limpiamente en la garganta del dragón.


―Disculpe caballero… ―dijo alguien a su lado, con voz grave―, ¿desea que le prepare una habitación?
―¿Cómo?
Aradir interrumpió súbitamente sus pensamientos y alzó el rostro para contemplar cómo Bröm se limpiaba las gruesas manos en un sucio mandil.
―No gracias ―le respondió―. Dormiré en los establos, con mi caballo, si a usted no le molesta…
Bröm estudió con recelo al extraño elfo mientras recogía sus cosas pero no puso ninguna objeción cuando éste dejó unas cuantas monedas más tintineando sobre la mesa.
―Podéis dormir donde más os plazca ―dijo mientras recogía el dinero, sonriendo con amplitud―, si necesitáis algo más…
―Nada ―respondió Aradir sin mirarle―. Partiremos mañana, con el alba. Buenas noches.

Con paso firme y decidido se alejó del posadero y se dirigió hacia la salida. Los clientes del descuidado local murmuraban a su paso y le lanzaban atrevidas miradas que no afectaron al fatigado viajero. Aradir abrió la puerta y la cerró tras de sí. Suspiró aliviado al poder alejarse de toda aquella chusma y agradeció a la Diosa que el tabernero no hubiera insistido más sobre su presunto viaje. Parecía un hombre bastante rudo pero en su grosero y abultado rostro creyó intuir cierto recelo al exponer la razón de su presencia tan hacia el sur. Y es que de todos era bien conocido el hecho de que a su noble raza no le interesaba en absoluto las frivolidades humanas, aunque cierto era también que aquel no era su caso pues debía reconocer, muy a su pesar, que ciertas actividades ociosas que los suyos consideraban grotescas o pecaminosas eran bien seductoras para él.
Levantó la mirada hacia el oscuro cielo para comprobar con hastío que había empezado a llover. Aquello dificultaría ampliamente su paso a través de las Khadar y retrasaría su viaje, al menos, dos días más. Sopesó por unos instantes la idea de guarecerse bajo su capa pero descartó con rapidez tal pensamiento y corrió apresurado hacia la entrada del establo situado a escasos metros de la posada.
Aradir se detuvo a la entrada del recinto para sacudirse el agua que había salpicado su indumentaria cuando su fino oído percibió un singular y armonioso sonido que surgía del interior. Con sumo cuidado abordó el umbral y contempló en silencio la escena que se desarrollaba ante él.

En los años que llevaba Rianna trabajando en la posada había cepillado muchos caballos pero jamás uno tan magnífico como aquel. Había oído hablar de los caballos que vivían al norte, cerca del territorio élfico, pero nunca había visto uno. Aquél era especialmente hermoso. Su pelaje era muy blanco y sus ojos negros la miraban como si pudieran comprenderla. Muchos decían que eran sumamente inteligentes, más veloces y resistentes que cualquier otro caballo de Hernia y magníficos compañeros en el campo de batalla.
La muchacha tarareaba una dulce melodía a la vez que cepillaba al animal con mano diestra y, de tanto en tanto, le hablaba como si ella supiera que el animal podía entenderla. Aradir cruzó los brazos sobre su pecho a la vez que recostaba su cuerpo contra la marco de la entrada y observaba el exquisito zarandeo del cuerpo de la mujer al rodear al animal mientras frotaba con gran dedicación los flancos de la potranca. De pronto, la muchacha se detuvo al topar con las refinadas alforjas de piel que pendían tentadoras de su grupa.
―No creo que encuentres nada de valor.
Sobresaltada, se volvió hacia el lugar del que provenía la voz y observó al elfo, recostado con delicadeza en el umbral. Sus cabellos se veían húmedos y la miraba con descaro. En sus brazos, cruzados sobre su regazo, descansaba su capa de viaje. El elfo se incorporó con cierta brusquedad dejando caer sus cosas al suelo asustando a la muchacha que se apartó apresurada del animal y sus codiciadas alforjas.
―No pretendía robarle ―intentó explicar la muchacha moviendo las manos y tartamudeando a causa de los nervios al ser sorprendida en un acto tan degradante como aquel―. Verá... Estaba cepillando a su bonito caballo cuando me topé con su bolsa y, claro... pensé que sería mejor quitarla… Ya sabe… para poder hacer bien mi trabajo... es un caballo precioso y...
Pero el elfo no la escuchaba.
Corrió hacia ella y Rianna retrocedió asustada pensando que iba a atacarla, pero ante su sorpresa, el elfo pasó de largo sin mirarla y de pronto se detuvo llevándose el índice de la mano derecha a sus finos labios.
―¿Oyes eso? ―preguntó Aradir casi en un susurro y sin moverse de su posición.
―¿Oír?... ¿el qué?
Aradir salió corriendo del establo y Rianna le siguió sin comprender qué era lo que estaba ocurriendo. El forastero clavó su mirada en el oscuro horizonte y un amargo rictus se dibujó en su semblante. Rianna desvió su mirada en la misma dirección deseando con todas sus fuerzas percibir lo que tan claramente parecía ver el elfo.
―¿Qué ocurre? ―insistió ella con curiosidad.
―Es él ―respondió el elfo volviéndose y clavando sus ojos en los de la muchacha―: Berhelliadath.
Y sin perder un instante, Aradir se abalanzó sobre ella, arrojándola al suelo, intentando protegerla con su propio cuerpo de la bestia negra que se arrojaba sobre ellos, rozando sus cabezas. Aradir levantó la cabeza y contempló aquella pesadilla que importunaba sus sueños. El dragón había arrancado parte de la techumbre del establo con sus garras traseras y con un poderoso batir de alas viraba su serpentino cuerpo con la visible intención de cazar una presa.
―¡Brisazul! ―gritó, con terror, el elfo.
La yegua había salido trotando del establo esquivando, por muy poco, las temibles fauces de la bestia. Mientras corría hacia su amo, el dragón remontó el vuelo, destrozando con su poderosa cola el lado este de la posada que enlazaba con las cuadras y que albergaba la mayoría de las habitaciones del establecimiento, provocando el pánico en el interior.
Aradir se puso en pie y corrió al encuentro de Brisazul sin dejar de vigilar los movimientos de la criatura que en aquellos momentos cerraba sus enormes mandíbulas sobre uno de los caballos que huía del establo. De un salto, montó sobre la yegua y, dejándose caer sobre su cuello, intentó calmarla, acariciándola con premura. Luego se irguió y sujetó con firmeza las riendas, tirando de ellas para apartar a Brisazul del peligro. Todo aquel que no había quedado sepultado bajo la pared caída de la posada, corría despavorida, sorteando al fabuloso reptil.
Pero el perverso ser tenía otras prioridades. Ya había saciado su voraz apetito con la cuadrúpeda bestia y ahora remontaba el vuelo, dejando atrás a la aterrorizada población.
Aradir sentía como su corazón latía enloquecido. Su agitada respiración y frenético pulso le advertían que debía templar su ánimo, si no quería perder el juicio. Tirando de las riendas, Aradir guió a la yegua hacia el lugar en el que había quedado la muchacha.
―¿Hacia dónde se dirige? ―le gritó―. ¿Qué hay en aquella dirección?
―Zanal… Zanal-Varïm ―respondió Rianna entre sollozos, muerta de miedo.
¡Zanal-Varïm! ¡Dioses! ¡Iba directo hacia la capital del reino! ¡Debía hacer algo inmediatamente! ¡Avisarlos de algún modo! Pero… ¿Cómo?
―¿A qué distancia está?
―A una jornada si vais por la ruta comercial ―respondió Rianna poniéndose en pie―, pero os puedo enseñar un camino, a través del paso fronterizo de Pass-Porthom que reducirá el viaje, al menos, en media jornada.
―¿Media jornada?
Aradir no se lo pensó dos veces y extendió su brazo hacia la muchacha invitándola a subir a la grupa del animal.
―Vamos, sube... No tenemos mucho tiempo.
Rianna asió con fuerza el brazo del elfo y montó tras él intentando acomodar su cuerpo entre las abultadas alforjas y el enorme espadón que pendía cruzado sobre la espalda del jinete.
―¿Qué es ese olor? ―preguntó Aradir haciendo extraños gestos con la nariz. Cuando comprobó que el olor provenía de la mujer se volvió hacia ella y le preguntó―: ¿Sabes que hueles fatal?
Ella le respondió:
―Tú también olerías así si tuvieras que dar de comer a diario a los cerdos.
Aradir se arrepintió en aquel instante de haberle dicho a la moza que le guiara así que dobló el torso hasta estar muy cerca de las orejas de Brisazul y susurró:
―¡Atádar, Brisa, Atádar!
Aradir sabía que Brisazul se apoyaría sobre sus cuartos traseros antes de arrancar en un veloz galope. Con un poco de suerte, perdería a la moza nada más salir. Así que, sujetando con fuerza las riendas del animal, se preparó para la fuerte embestida.
Pero cuando la yegua se irguió, Rianna reaccionó de manera instintiva y Aradir sintió cómo las uñas de la mujer se clavaban dolorosamente en su talle. Cuando los cascos delanteros golpearon contra el pedregoso terreno, Rianna cayó sobre la espalda de Aradir, haciendo que el montaraz se quedara sin aliento, cuando la empuñadura del arma aplastó sus cervicales.
No, era evidente que no la iba a perder con tanta facilidad.
Brisazul arrancó a correr y pronto el viento le hizo entrecerrar los ojos. Los chillidos que emitía el dragón acallaban los lamentos y gritos de histeria de los campesinos. La bestia se dirigía directamente hacia Zanal-Varïm, siguiendo la ruta comercial y destruyendo todo cuanto hallaba a su paso. Por mucho que el dragón se entretuviera a lo largo de su trayecto, Aradir sabía que llegaría a la capital no más tarde del amanecer. Apremió a su montura para que fuera lo más rápido posible y rezó para que la muchacha tuviera razón y consiguieran adelantar a la implacable bestia.
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¿A quién pretenden engañar?

17/11/08.
No quería decir nombres ni volver a poner en duda la palabra de nadie, después de la que se lió con Mundos Épicos pero es que no me puedo callar. La editorial en cuestión, que intentaba quedarse con El Paladín de la Reina, no era otra que Maikalili, de Grup Senar. Los mismos que me ofrecieron en su día co-editar y a los que dije que no. Esta supuesta editorial me propuso publicar en catalán, cediendo los derechos de la primera tirada de 100 ejemplares. Después de mucho meditar (y de sopesar las opiniones de los amigos a quienes consulté) decidí darles una oportunidad y les pedí que me enviaran copia del contrato para estudiarlo.

Cuando me dijeron que tardarían unas semanas en enviarlo porque cambiaban de director editorial... ya me dió mala espina (eso y que el hoding cultural Grup Senar se ubicara en un cuchitril que daba hasta miedo de entrar). De todos modos pensé: ¿qué puedes perder? ¿los derechos de 100 copias? ¿Qué serán 100 copias para el paladín de la reina?

La sorpresa vino cuando me enviaron el contrato. El título era: CONTRACTE D’EDICIÓ SENSE DRETS DE LLIBRE y continué leyendo... y continué alucinando.... y pensé: ¡serán cabrones! En fin, continué pensando... ¿qué puedes perder? Vamos a negociar. A las malas te dirán que no. Empecé a hacer cambios en el contrato y fueron respondiendo a todo afirmativamente hasta que les toqué el tema de las reimpresiones. Según su contrato, decían que tenían todo el derecho a hacer las reimpresiones que creyeran oportunas de cada edición. Fue aquí donde debieron pensar... ¡nos han pillao! ya que les pedí que añadieran una cláusula en la que se especificara claramente que no habrían reimpresiones de la primera edición. Además quería que especificaran que el contrato sólo era para la edición del libro en lengua catalana, dejando libres los derechos en otras lenguas.

¿Os imagináis por qué no me han contestado? Y después de todo lo que he leido por ahi, espero que no tengan la desvergüenza de hacerlo.
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Primera revisión terminada

10/11/08.
Por fin ha concluido la primera revisión.

Ha sido una ardua y laboriosa tarea; aunque muy satisfactoria, y el resultado no podría haber sido mejor. Ahora queda la tarea de volver a empezar: estudiar aquellas editoriales a quien les pueda interesar, preparar nueva carta de presentación, esta vez más extensa e incluyendo los sabios consejos de Teo Palacios y enviar nuestro trabajo con esperanzas renovadas.

Eso si, esta vez empezaré a incluir a los agentes literarios ya que, en vista de mi anterior experiencia creo que pueden convertirse en un medio importante para alcanzar nuestra meta.

La traducción al catalán continúa, pero más pausada. Siguen las negociaciones con esa editorial que está interesada en publicar el libro en catalán pero no estoy satisfecha con ellos y no me ofrecen la más mínima garantía de obtener resultados positivos. El libro acaba de ver la luz y publicarlo precipitadamente con la editorial equivocada podría tener nefastas consecuencias. Asi que continuamos trabajando, esta vez, ampliando nuestro campo de posibilidades.

Nuestra lista, esperando respuesta, quedará actualizada. En ella iremos incluyendo a las nuevas editoriales y los agentes literarios a quienes vayamos enviando el manuscrito. Para empezar con su actualización, eliminaré de la lista a Mundos Epicos, aquella editorial que prometió enviarme su informe de lectura y que lió el pitoste en este blog. Evidentemente no me lo han enviado, demostrándo con ello que no tenía por qué haber pedido disculpas. Creo que 131 días es tiempo más que suficiente para enviar un informe que, según ellos, ya estaba hecho.

Y ya sólo me queda añadir una cosa: en breve se podrá leer el primer capítulo de El Paladín de la Reina, ya corregido. Mis agradecimientos de nuevo a Susana Torres, por la gran labor realizada y la enorme paciencia que ha tenido ayudandome a mejorar el libro.
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Nuestros héroes hablarán en catalán

21/10/08.
Últimamente he recibido muchos correos preguntándome por el libro. No es que haya dejado el blog abandonado, o que no quiera hablaros de más personajes. El hecho es que una editorial me ha propuesto publicarlo en catalán. La idea me parece estupenda, pero para ello he de dedicarme, en exclusiva, a su traducción (que además de ser una árdua labor, se ha juntado con la primera revisión, por lo que practicamente no me queda tiempo para nada más).

No sé si las negociaciones con la editorial llegarán a buen puerto. Eso no lo podré confirmar hasta dentro de unas cuantas semanas; pero lo que sí puedo afirmar, es que el esfuerzo habrá valido la pena.
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Alven

25/9/08.
El personaje de Alven está basado en los espíritus del aire del folclore holandés. Tradicionalmente, son conocidos como los mensajeros de las hadas. Son de apariencia humana, pero de naturaleza mucho más etérea. Son muy ligeros, tranparentes y se desplazan por los aires a gran velocidad.
Debido a la rapidez con la que se mueven, sin los límites físicos que impone el cuerpo, podemos encontrar a Alven en cualquier parte de Hernia. Pertenece a la gran familia de los seres elementales por lo que sus poderes pueden relacionarse con el pensamiento. Así, solamente basta pensar en él, en algún sitio elevado, para que acuda a nuestra llamada.
Son unos seres de naturaleza voluble y caprichosa, difíciles de entender por los humanos (si es que éstos consiguen llegar a ver uno).
En El Paladín de la Reina, Alven es requerido por Morarg Vorn para hacer llegar, a los dirigentes de Hernia, la noticia de la caída de Thildard y la destrucción de la capital humana. Gracias a su velocidad legendaria, los grandes líderes de Hernia marcharán hacia la ciudad fronteriza de Farath-Drill para asistir al Concilio convocado por el rey de Plenia.
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Presentación de Perversa, en Barcelona

15/9/08.
Antes de ponerme de nuevo las pilas y continuar trabajando en el paladín de la reina, me gustaría hacer un inciso y anunciar la presentación de este libro: Perversa; un libro al que hace ya mucho tiempo tengo ganas de hincarle el diente y que pronto tendré la oportunidad de hacer.

Su autor, David Mateo, es otro excelente escritor y una persona maravillosa que siempre está dispuesto a ofrecerte su ayuda. De momento he tenido el placer de conocerle via e-mail y mañana tendré la oportunidad de conocerlo en persona.

La presentación de Perversa, tendrá lugar en El Corte Inglés de Puerta del Angel a las 19.00 horas. Así que todo el que quiera conocer a este autor y su obra tiene una cita ineludible.

Sólo me queda desearle a David, buena suerte con su presentación.
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Primera Revisión

1/9/08.
Antes de meternos de lleno en el mes de agosto conocí a una persona muy especial: se llama Susana y, al igual que yo es escritora. Con ella intercambié unos cuantos e-mails y me dí cuenta que teníamos muchas cosas en común. En seguida decidimos hacer un intercambio de manuscritos.

El resultado no sólo ha sido positivo. Susana no sólo me ha enseñado muchísimas cosas sino que se ha ofrecido a echarme una mano en la primera revisión de El Paladín de la Reina para que el manuscrito mejore más de cara a las editoriales.

Desde aquí me gustaría darle las gracias por su apoyo y por el trabajo que está realizando.
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Rapidez de respuesta

26/7/08.
Tan sólo 7 días han tardado en responder...
Y lo peor de todo ha sido la sorpresa que me he llevado al ver que Grup Senar es una editorial de co-edición. No tenía ni idea. Cuando los vi, anunciandose en un foro, di por hecho que editaban al 100%. Si hubiera tenido la más mínima idea de que co-editaban, probablemente no les hubiera enviado el manuscrito.
De todos modos, también es interesante ver qué es lo que ofrecen estas editoriales y cuanto te piden por ello.
Pero lo que a mi más me interesa es conocer la opinión que tengan sobre el libro y, de eso, no comentan nada. ¿acaso publican todo lo que les llega?
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Génesis: las guerras

16/7/08.
Hablar de las guerras que sucedieron tras la ruptura es una árdua y complicada tarea que podría llevarnos a escribir infinidad de libros, así que trataremos de centrarnos en el origen de todo ello.

El eterno conflicto entre los elohim de La-Duath, paladines de Briah y los elohim de Sheol, paladines de Binah tuvo su origen tras la ruptura, cuando Briah asumió el poder sobre los etéreos pero, no conforme con eso, quiso dar la oportunidad a los grigori de regresar, tras la degeneración de la materia que los consumía, al reino de Wylon. Para ello envió a los aralim a Hernia, para orientar y guiar a sus líderes en su camino de retorno.

Binah lo encontró injusto y abrió las puertas de Sheol para que, todo aquel grigori que quisiera, pudiera cruzar la entrada a su reino inmortal; si Briah tenía poder sobre AnKhordan y Wylon, ella, quería tenerlo sobre Hernia.

Pero Hernia era mucho mayor que cualquiera de los reinos inmortales. Los grigori evolucionaron de manera diferente creando sus propios reinos y gobiernos; y Briah no consideró justo que todas aquellas almas sucumbieran bajo el poder de Binah y ordenó a sus paladines que se pusieran al frente de los malak y crearan un ejército que combatiera por aquellas almas.

Briah se sintió amenazada y ordenó a sus paladines que entraran en Wylon y reclutaran a su propio ejército. Los malak, almas neutrales, dotadas de libre albedrío escogieron bajo qué mando luchar pero Briah, temerosa de que en algún momento pudiera ser traicionada, ordenó que esta neutralidad fuera anulada y los convirtió en almas oscuras.

Briah sintió que su reino había sido invadido y envió a sus paladines a recuperar esas almas que creía suyas.

La guerra había comenzado.
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Génesis: la ruptura

9/7/08.
Y así como los ashim tuvieron conciencia de que habían cambiado, también Binahbriah se sintió ajena a todo aquello de lo que una vez fuera parte. Y comenzó a sentirse vulnerable y se refugió tras la protección de sus fieles elohim.

Pero los elohim no podían protegerla de ella misma; pues era en su interior donde se lidiaban las perturbaciones contradictorias que generaban su angustia. La energía oscura se alimentaba de la energía del vacío creando un estado de confusión y desorden tan grande, que la esencia de Binahbriah no pudo soportar la invasión y apartó con violencia todo aquello que profanaba su individualidad.

Pero cuando lo hizo, tuvo conciencia de que lo que había intentado apartar, era ella misma, su parte más oscura. Y en ese mismo instante, ambas supieron que no podían convivir juntas pero que tampoco podrían vivir la una sin la otra, puesto que ambas se complementaban. Así pues, Binah, que había asumido la totalidad de la energía oscura abandonó La-Duath, seguida por la mitad de los elohim y, juntos, fundaron el reino de Sheol.
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Génesis: El principio

8/7/08.

Al principio, sólo existía la Energía del Vacío; lo más puro y perfecto: Binahbriah.


En Binahbriah existía una conveniente proporción y correspondencia entre las magnitudes físicas que tenían su origen en los elementos que configuran la realidad del universo. Las fuerzas que actuaban sobre ella se compensaban y anulaban mutuamente creando una estabilidad en la duración de todo aquello que estuviera sujeto al cambio.


Binahbriah era la quintaesencia, el fundamento o principio de todas las cosas.


Del continuo devenir de estas fuerzas se originaron los primeros seres del universo: los ashim, criaturas etéreas que rodeaban, absorbían y, a su vez, protegían la intrínseca cualidad de Binahbriah.


Pero la energía oscura, que también está presente en el continuo devenir del espacio-tiempo, produjo una presión negativa que incrementó la aceleración de la expansión del universo, confundiendo materia y energía e inmiscuyéndose en el mismo centro del vacío, creando un órgano palpitante y lleno de vida del que se desprendieron sentimientos confusos e irracionales.
Los ashim sufrieron mutaciones y absorbieron la materia de un modo irracional. A unos les surgieron alas, otros se transformaron en seres espantosos pero todos coincidieron en que podían apreciarse en longitud y profundidad. Eran visibles. Eran materia.


Y sus cuerpos materiales necesitaban espacios que ocupar. Y Binahbriah creó la morada de los ashim: AnKhordan. Y la situó por debajo de la suya propia: La-Duath, que compartió con aquellos ashim que no habían sufrido una extrema evolución y aún conservaban gran parte de la esencia de Binahbriah y a quienes llamó elohim (el más fuerte).


Pero enseguida tomaron posesión de Ankhordan aquellos que habían adquirido una conciencia mayor que los demás y cuya soberbia les impedía compartir aquel mundo que se les había dado. Se hicieron llamar así mismos los aralim y con el poder que les permitía interpretar y manipular las leyes del universo crearon dos mundos por debajo del suyo: Wylon, donde permanecieron aquellos ashim que no perdieron su inmortalidad y Hernia, a dónde fueron enviados aquellos que experimentaron en mayor medida el poder de la energía oscura, aquellos ashim que habían asimilado la materia hasta tal punto que habían perdido su inmortalidad.


Y así nacieron las razas de Hernia. Los primeros ashim que habitaron Hernia fueron los llamados Grigoris, mientras que aquellos que permanecieron en Wylon fueron llamados malak y serían los encargados de supervisar el desarrollo y la estabilidad en el terrenal mundo de Hernia.
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El Principio de una gran amistad

2/7/08.
Tal y como Humphrey Bogart decía en Casablanca... "Este es el principio de una gran amistad".
Y es que el Señor Joaquín Martinez (alias "Falquian") me ha llamado a mi móvil en plena comida, mientras ponía al corriente de la situación a Toni (mi marido) de todo cuanto había sucedido en este blog.
No reproduciré aquí nuestra conversación (que es privada) pero sí diré que me ha sorprendido gratamente y que espero que éste sea el principio de una gran amistad.
No hemos mantenido una conversación muy larga, en parte a los nervios del momento y en parte a que la camarera esperaba pacientemente a que pidiera mi postre. Al final, todo el restaurante estaba al tanto de qué ocurría ¡¡y es que esto es un pueblo, por favor!! mi cara debía estar más roja que un tomate.
Nada, Joaquín, agradezco tu llamada y te tomo la palabra de llamarte si necesitara cualquier cosa. Tú ya tienes mi móvil, así que puedes llamarme cuando quieras, ahora ya te tengo "fichado" y no me pillará tan de sorpresa. Saludos a todo el equipo y espero que me des tu permiso para poner un enlace a mundos épicos como "amigos que me apoyan como escritora".
Muchas Gracias.
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Sobre mí:

1/7/08.
Como habréis podido comprobar, en el lateral del blog, he colgado un anuncio de la Coca-cola que define a la perfección mi perfil y el de todos aquellos que, como yo, crecieron en la época de los ochenta.

A la edad de 9 años contraje la escarlatina y para poder sobrellevar una solitaria cuarentena mi madre me regalaría El Señor de los Anillos, libro que influiría sobremanera en mi debilidad por el género fantástico.

A parte de conocer a Orzowei y sobrevivir a las hombreras, fui de las primeras en asistir al estreno de La Guerra de las Galaxias y al nacimiento del que sería el mayor héroe de todos los tiempos: Indiana Jones. ¿Cómo se puede resistir a la tentación de crear tus propias aventuras ante tan magna influencia?

Pues así empecé a escribir. Creando mis propias aventuras con héroes imaginarios que se parecían a Christopher Reeve o a John Travolta. ¿Os han dicho alguna vez aquello de… “si te aplicaras en tus estudios de la misma manera en que te dedicas a escribir….”? Pues sí, también me tocó vivir una época en la que los sueños no se hacían realidad sino más bien debías ocultarlos para hacer otras cosas “de provecho”. Y así fue como dejé de escribir y me centré en mis estudios hasta que los abandoné para ponerme a trabajar.

No fue hasta al cabo de muchos años cuando decidí retomar la pluma y el papel (en este caso el ordenador) y volver a escribir. Pocos sabían que estaba escribiendo un libro, tan sólo mi familia que me ha apoyado en todo momento y unos cuantos amigos cercanos que me han animado a seguir escribiendo.

Así que espero que esta nueva aventura no finalice con El Paladín de la Reina.
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Mis disculpas a Mundos Epicos

30/6/08.
La entrada de hoy iba a titularse ¡¡Sorpresa!! ya que el sabado recibí un correo de David Velasco en el que me explicaba que El Paladín de la Reina había sido valorado y que si era de mi interés me enviarían dicha valoración.
El hecho de haber puesto que me extrañaba que la obra hubiera sido valorada era, precisamente, porque es muy raro que las editoriales vayan con tanta rapidez. En Mandrágora tan sólo leyeron un resumen, no la obra completa.
No era mi intención desacreditar a nadie y simplemente era mi deseo el ir informando tanto de las buenas como de las malas noticias referentes a la publicación del libro. Sólo el hecho de haber respondido al correo que os envié demuestra que sois serios; lástima no haber tenido tiempo de haber publicado antes esta entrada, como era mi intención.
Así que pido disculpas a Mundos Epicos y les agradezco el haberse pasado por el blog para aclarar la situación.
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Seguimos descartando

26/6/08.
En esta ocasión es David Velasco, el responsable de Mundos Epicos, quien nos trae la mala noticia:

"Desde Mundos Épicos lamentamos comunicarle que no estamos interesados en editar

El Paladín de la Reina

Tras un exhaustivo análisis, el Departamento de Lectura de Mundos Épicos ha decidido rechazar su manuscrito de cara a su futura publicación.
El principal motivo por el que no podemos contemplar la edición de su manuscrito es que, por el momento, hemos consumido nuestros recursos en un gran número de obras que tenemos comprometidas"


Nunca había oído hablar de esta editorial hasta que vi un hilo en el foro de Se Dice y, como se trataba de una editorial nueva que se dedicaba, en parte, al género fantástico decidí probar suerte.
El día 12 de este mes envié el manuscrito por lo que el "exhaustivo análisis" dudo mucho que lo hayan realizado (13 días, aixxxx que número más malo), es más, me dijeron que harían una valoración de la obra por lo que esperaba tener una mínima idea de las posibilidades que tenía mi obra en alguna otra editorial. No ha sido así. De todos modos les escribiré preguntándoles si la van a valorar o no.

Una más tachada de la lista (aún quedan unas cuantas y más interesantes). Lo más curioso es que esperba a obtener respuestas en el mes de setiembre; pero ya está bien: las malas noticias, cuanto más rápidas, mejor.
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Rechazado por Editorial Mandrágora

25/6/08.
Empiezan los primeros rechazos.
Demasiado pronto ¿no creéis?
Pero me gusta que las cosas sean claras y en este caso lo han sido. El rechazo era de esperar y comprensible: no se ajusta a su línea editorial (y estoy completamente de acuerdo).
Mandrágora es una pequeña editorial que publica tiradas pequeñas. Según palabras propias:

"El ámbito de actuación preferente de Mandrágora está, por tanto, en esos títulos que por género, temática, estructura (caso de las antología de relatos) y a veces los autores (como ocurre con los noveles) encuentras dificultades para ver la luz en un mundo editorial cada vez más complicado."

De ahí que me decidiera a ponerme en contacto con ellos.
He de decir, en favor de Mandrágora, que me respondieron muy rápidamente interesándose por un resumen del libro que muy gustosamente les envié. Una vez leído (en poquísimo tiempo), afirman que no se ajusta a su linea editorial. Su respuesta, más concretamente ha sido:

"Hemos leído lo que nos ha enviado y, por desgracia, no encaja en la línea editorial de Mandrágora fantástica, que está más bien orientada a otras áreas del fantástico. Gracias por su envío y le deseamos suerte con su obra."

Lo cierto es que si consultamos el pequeño catálogo de su web, no encontramos ningún título que sea similar a El Paladín de la Reina por lo que no nos han dicho nada que no pudiéramos haber previsto nosotros; pero como mi amigo David Mateo me dijo que probara con todo, pues ahí que me lancé (nunca si sabe si tu novela va a ser la primera de un nuevo giro que tome la editorial; pero este no ha sido el caso). De todos modos, tienen novelas, en su linea fantástica, de corte mas o menos historico que hay que tener en cuenta para un proyecto futuro.
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Portada en preparación

19/6/08.
De todas las ilustraciones que hemos ido recibiendo a lo largo de estos días, hemos seleccionado la que, por fín, será la portada de "El paladín de la reina".

Puestos en contacto con el autor, le hemos pedido que haga un par de retoques y, en breve, la publicaremos en este blog, y os hablaremos un poco de su autor.

Sólo anticiparos que es genial, digna de todo un profesional y que estoy encantada con ella. Sólo espero que su autor se anime a hacer alguna ilustración más para el libro.
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Laynis de Cuthbert

13/6/08.
Laynis es el más veterano de los Paladines de Briah y, al igual que el Comandante Brenor, es un paladín de primer orden.

Se trata de una persona reservada que ha vivido siempre por y para sus paladines, a los que considera como sus propios hijos, de ahí que nunca haya querido abandonar su puesto como Capitán, rechazando cualquier tipo de ascenso.
Le gusta estar al lado de sus hombres y, aunque su rango es inferior al de otros, todos le deben respeto y acatan sus órdenes sin dudar ya que, en un tiempo pasado, Laynis fue el superior de todos ellos.

Para el capitán Cuthbert, es más importante guiar a los jóvenes paladines que ascender en su carrera profesional.

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Brenor Dezhwan

10/6/08.
Comandante en Jefe de toda la milicia de Zanal-Varïm, Brenor Dezhwan es el Paladín de Briah de mayor rango dentro de la órden de caballeros.
Bajo su mando se encuentran los Paladines de Briah y las Águilas de Zanal-Varïm, además de ser el paladín del rey, Deros Renrjorn.
Años atrás fue el mentor de Edric por lo que parte de su fuerte carácter y rectas convicciones han dejado huella en su pupilo.
Gran amigo y uno de los mayores consejeros del rey, guarda en su interior muchos secretos que es reacio a compartir con su pupilo, el que será futuro paladín del rey y, por lo tanto, merecedor de conocerlos.
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Yvanna

2/6/08.
Hija de Yevan Lodrath, rey de Elarnis e Isendäril, princesa del pueblo élfico de Erenssazar es la actual soberana del reino de Plenia al unirse en matrimonio con Deros Renrjorn.
Es menuda, de larga cabellera negra y hermosos ojos grises heredados de su madre elfa.
En el comienzo de nuestra historia vemos que la joven reina es acosada por unas repugnantes criaturas que parecen querer secuestrarla por lo que es enviada al reino de su padre para que la acoja bajo su protección mientras se resuelven los conflictos del reino.
Edric Brídel será el encargado de velar por la seguridad de la noble dama en su viaje hacia Elarnis.
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¿Buenas o malas noticias?

30/5/08.
Más bien yo diría... indiferentes.
Cuando terminé el primer borrador de "El Paladín de la Reina", tenía tantas ganas de publicar que empecé a mirar editoriales de autoedición. Un buen amigo, escritor, me dijo que me alejara de ellas, que lo único que buscaban era "sacar" dinero. Aún así envié el borrador creyendo que, al menos, tendría una valoración profesional de mi obra, algo a lo que atenerme, dejando a un lado las opiniones de amigos y familiares que, aunque las tengo muy en cuenta, pues creo conoceros bien a todos, no dejan de ser todas ellas "demasiado buenas".
Pues bien, ayer me llegó la primera valoración.
Evidentemente es estupenda.
Pero, ¿cómo he de considerar esta valoración?
El tiempo lo dirá, y si verdaderamente "El Pladín de la Reina", es bueno para su publicación, tendrá su oportunidad con alguna editorial en la que sean "ellos" y no su autor el que tenga que poner "la pasta".
Así que continúo enviando borradores y esperando esa oportunidad.
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Jian Renrjorn

28/5/08.
Este jovencito, valiente pero algo inmaduro es el príncipe de Zanal-Varïm y heredero al trono de Plenia. Desde que era niño ha estado entrenando bajo la tutela de su mentor y paladín: Edric Brídel; por lo que podemos considerarle diestro en el manejo de las armas, aunque no tiene experiencia en combate y eso se nota a lo largo de la historia.

Su carácter es como el de cualquier adolescente: bastante inestable, pero irá madurando a medida que los acontecimientos se precipiten.
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Rianna

26/5/08.
Rianna es una moza de taberna que se ve arrastrada a esta aventura al cruzarse en el camino de Aradir.
Avergonzada de la vida que ha llevado hasta ahora, decide hacer una buena obra de manera completamente desinteresada. De este modo, decide participar en los planes del viejo Morarg Vorn.
En un principio no tenemos claro que aspecto tiene ya que una capa de mugre hace que Aradir tan sólo pueda apreciar su esbelta y agraciada figura; pero más adelante, el capitán Brídel tendrá ocasión de admirar su bello rostro de ojos dorados.
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Morarg Vorn

22/5/08.
Perteneciente a la antigua raza de los aralim, Morarg Vorn es conocido por todos los líderes de Hernia. Su misión consiste en aconsejar y guiar a los diferentes pueblos de Hernia para que sus conflictos no confluyan en detrimento del “equilibrio”.
Los aralim tienen el poder de manejar la naturaleza.
Este poder les hace creer que pueden manipular cuanto les rodea (todo por el bien del equilibrio).
El personaje de Morarg Vorn aparece a lo largo de toda la historia. Ya intervino en la batalla de Kirk-balahd y pertenece al Gran Consejo que decidió la suerte de los malak. De sus decisiones se acarrean consecuencias que no siempre son las esperadas.
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Undreas Karelda Eirnan

21/5/08.
Es un joven cazador “sigurd”.
La raza de los sigurd que habitan en la gran región de Urdián, han sido siempre grandes cazadores de dragones. Son de constitución fornida y de menor altura que los humanos (aunque jamás debe comparárseles con un enano) y su rasgo más característico son sus largos, espesos y abundantes cabellos de tonos anaranjados y sus largas barbas trenzadas.
Undreas difiere de esta descripción típica de un sigurd. Lo único que hace que nuestros protagonistas lo identifiquen como cazador es el inconfundible tono anaranjado de sus cabellos y el uniforme que utiliza, confeccionado a base de escamas de malak.
Undreas es más pequeño y delgado que sus congéneres y no posee su característica barba trenzada, por lo que Edric deduce, que debe tratarse de un cazador muy joven, de edad similar a la del príncipe Jian.
Desde el primer momento que aparece en la historia, descubrimos que se trata de un sigurd muy pagado de sí mismo, engreído y “corto de vista”; lo que hace inevitable que se sucedan situaciones “inesperadas” o “difíciles de intuir”.
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¿Quieres leer el primer capítulo de "El Paladín de la Reina"?

20/5/08.
Si estás interesado en leer el primer capítulo de "El Paladín de la Reina", ya puedes hacerlo a través del foro de Ratones de Biblioteca.

Si quieres saber cómo empieza esta historia sólo tienes que pinchar este enlace http://ratonesdebiblioteca.mi-web.es/foro/viewtopic.php?t=4
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Se buscan ilustradores

¿Te gustaría ilustrar esta historia?

El paladín de la reina está buscando ilustradores para tener sus propias imágenes. Los dibujos han de ser originales y debidamente firmados por su autor. Si quieres participar puedes hacerlo a través de este blog, poniendote en contacto con su autora via e-mail o participando en el foro de ratones de biblioteca.

Puedes entrar a partir del enlace: leer primer capítulo y subir allí tus dibujos.
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Edric Brídel

19/5/08.
Aparece por primera vez en el segundo capítulo (aunque Aradir lo menciona durante el primero). Es el Capitán de la Guardia Real y paladín de Jian Renrjorn, príncipe y heredero al trono de Plenia. Pertenece a una de las órdenes más temidas de Hernia: los paladines de Briah; grandes guerreros cuyo poder reside en su consagración a la Diosa Briah.
Desde un primer momento vemos que este personaje tiene un carácter firme y tenaz. Es amigo de Aradir desde que se conocieran tras la batalla de Kirk-balahd en la que también asumió un importante papel al empuñar la espada “Netzach”, cuya leyenda afirma que tan sólo el aliento de un elohim, pudo templar su hoja.
Esta hazaña marcó su destino para siempre ya que fue escogido para proteger a “aquel que terminaría con la orden del caos”, pero las dudas atormentan su mente: ¿A quién debía proteger?
Todos estos conflictos que atormentan su alma los iremos descubriendo durante su viaje a Elarnis, patria de su soberana, la reina Yvanna, a la que deberá escoltar hasta su destino para protegerla de las temibles bestias que parecen querer apoderarse de la noble dama.
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Aradir Ingarion

15/5/08.
Un elfo muy especial

Aradir es el primer personaje que aparece en "El Paladín de la Reina".
Su autora lo describe como un personaje alto y delgado (aunque posee una constitución fuerte, característica poco común en los de su raza) de largos cabellos negros (que en un principio lleva sujetos en una larga trenza), y hermosas facciones, algo maltrechas, debido a una antigua cicatriz que atraviesa su mejilla izquierda.
A través de él, empezamos a conocer detalles de lo que sucedió en la batalla de Kirk-balahd, en la cual tuvo un papel primordial en la captura del líder de las fuerzas del mal. Desde aquel día, se le conoce como el heroe de Kirk-balahd; aunque siempre había sido considerado el mejor arquero de Hernia.
Aradir es el mejor explorador que posee el pueblo élfico de Erenssazar y el "hombre de confianza" de Hagnar, Señor de los elfos; por ello, es enviado por su rey a las lejanas tierras del sur, para comprobar, hasta qué punto, las nefastas noticias del viejo aralim Morarg son ciertas: ¿estará Thildard perdiendo su poder?
Pero Aradir, no es un elfo cualquiera. Tanto el continuo e influyente trato con los humanos, como la sangre drow que corre por sus venas, hacen que posea un carácter muy especial.
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¿De qué va El Paladín de la Reina?

9/5/08.
Todo parece estar tranquilo en las lejanas tierras del sur.

El mal que antaño asolaba las tierras de Hernia y que fue desterrado de este mundo, permanece confinado tras la barrera mágica levantada por decisión de los aralim. Una decisión respaldada por la Alianza y cuya resolución, induciría a la desaparición de una de las razas más antiguas de Hernia: los guardianes.

Para proteger esta barrera mágica, los guardianes cedieron su propia esencia para construir Thildard: un muro que protegería, a su vez, la barrera mágica para que nada ni nadie pudiera quebrarla.

Pero nada es eterno, ni siquiera la magia más poderosa. Y mientras las razas de Hernia continúan con sus vidas, olvidando los oscuros tiempos pasados, Thildard se resquebraja...
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Terminado el primer borrador de El Paladín de la Reina

Después de mucho tiempo, esfuerzo y quebraderos de cabeza, el primer borrador de El Paladín de la Reina, sale a la luz.

De momento, pocos han sido los privilegiados en tener una copia de este borrador para poder leerlo y dar su opinión al respecto y es que su autora tan sólo cede, en algunos casos, una copia electrónica del mismo. Para todo aquel que desee acceder a una copia en papel, aún deberá esperar ya que disponemos de muy poquitas y muchos son los interesados en leerla.

Esperemos que el esfuerzo, de pronto sus frutos y podamos disponer todos de un ejemplar impreso para poder disfrutar de esta fantástica historia
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