Génesis: El principio

8/7/08.

Al principio, sólo existía la Energía del Vacío; lo más puro y perfecto: Binahbriah.


En Binahbriah existía una conveniente proporción y correspondencia entre las magnitudes físicas que tenían su origen en los elementos que configuran la realidad del universo. Las fuerzas que actuaban sobre ella se compensaban y anulaban mutuamente creando una estabilidad en la duración de todo aquello que estuviera sujeto al cambio.


Binahbriah era la quintaesencia, el fundamento o principio de todas las cosas.


Del continuo devenir de estas fuerzas se originaron los primeros seres del universo: los ashim, criaturas etéreas que rodeaban, absorbían y, a su vez, protegían la intrínseca cualidad de Binahbriah.


Pero la energía oscura, que también está presente en el continuo devenir del espacio-tiempo, produjo una presión negativa que incrementó la aceleración de la expansión del universo, confundiendo materia y energía e inmiscuyéndose en el mismo centro del vacío, creando un órgano palpitante y lleno de vida del que se desprendieron sentimientos confusos e irracionales.
Los ashim sufrieron mutaciones y absorbieron la materia de un modo irracional. A unos les surgieron alas, otros se transformaron en seres espantosos pero todos coincidieron en que podían apreciarse en longitud y profundidad. Eran visibles. Eran materia.


Y sus cuerpos materiales necesitaban espacios que ocupar. Y Binahbriah creó la morada de los ashim: AnKhordan. Y la situó por debajo de la suya propia: La-Duath, que compartió con aquellos ashim que no habían sufrido una extrema evolución y aún conservaban gran parte de la esencia de Binahbriah y a quienes llamó elohim (el más fuerte).


Pero enseguida tomaron posesión de Ankhordan aquellos que habían adquirido una conciencia mayor que los demás y cuya soberbia les impedía compartir aquel mundo que se les había dado. Se hicieron llamar así mismos los aralim y con el poder que les permitía interpretar y manipular las leyes del universo crearon dos mundos por debajo del suyo: Wylon, donde permanecieron aquellos ashim que no perdieron su inmortalidad y Hernia, a dónde fueron enviados aquellos que experimentaron en mayor medida el poder de la energía oscura, aquellos ashim que habían asimilado la materia hasta tal punto que habían perdido su inmortalidad.


Y así nacieron las razas de Hernia. Los primeros ashim que habitaron Hernia fueron los llamados Grigoris, mientras que aquellos que permanecieron en Wylon fueron llamados malak y serían los encargados de supervisar el desarrollo y la estabilidad en el terrenal mundo de Hernia.

6 Comentários:

John Anthony dijo...

La información y los datos nunca sobren. Me gusta conocer todo este mundo más a fondo.
Por cierto, la imagen que has puesto ¿no será parte de la portada?
Seguiré investigando.
Chaaooo

Velkar dijo...

Interesantísima cosmogonía. Enhorabuena.

Belén dijo...

Nada tiene que ver la foto con la portada.
Me alegro que os guste. Creo que era necesario hablar un poco de los orígenes.
Si el tiempo lo permite mañana os hablaré de la ruptura.

Javier Pérez dijo...

Muy buena explicación de los orígenes de tu mundo, belén. yo estaba pensando en crear una entrada parecida para mi blog, claro que la mía sería mucho más típica. Sin complicaciones. Clásica.
Me gusta tu descripción a lo Neil Gaiman. Soy muy forofo de las hostorias cósmicas y entrevesadas.
Enhorabuena por tu creación.

Joaquín Martínez dijo...

Solo voy a decir que me has dejado con la boca abierta...

Enhorabuena Belén, magnifica entrada.


Joaquín

Belén dijo...

Asombrosamente no conocía a Neil Gaiman y me siento sumamente desconcertada y francamente emocionada de que alguien pueda compararme con tan ilustre escritor.
De todos modos, no creo que tengamos nada en común, salvo haber leído a Tolkien (algo que, con toda seguridad hayamos hecho todos) y quizás la edad, aunque yo soy algo más joven que él y él ha conseguido alcanzar metas que jamás podré siquiera yo soñar.
Gracias por seguir interesados en esta historia.

 
El Paladín de la Reina © Copyright 2010 | Design By Gothic Darkness |