Las hadas son espíritus femeninos de la naturaleza, seres que viven en nuestro mundo, pero en un plano diferente. En ocasiones, ambos mundos se encuentran y surgen los testimonios que confían en su existencia. Unos nos hablan de islas mágicas; otros, de pueblos escondidos bajo las colinas; algunos dicen haberlas visto entre los árboles, en las fuentes, en los ríos y en las cuevas. Allá donde hay naturaleza es posible encontrar un hada. Se alejan de la civilización, se ocultan en la maleza.

Leia Mais...
Existen tantos tipos de hadas que es difícil establecer una tipología: las hay altas y delgadas, como las daoine sidhe de Irlanda o las sidhe de Escocia, y las hay diminutas y juguetonas como la grig, la ellyon o las portunes. Otras son hermosas y pacíficas, como las anjanas asturianas o las damas blancas europeas; otras son de belleza turbadora, inquietantes y peligrosas, como las damas verdes francesas o las rusalkis eslavas.
Las hay niñas y ancianas, buenas y malas, tristes y alegres. Hay miles de matices y su trato depende de la actitud que adoptemos con ellas. Detestan los malos modales, los gritos y los insultos, y tampoco perdonan que se las espíe. Consideran que la naturaleza forma parte de todos, así que rechazan el sentido de la propiedad. Algunas tienen dotes especiales para la profecía y la adivinación, otras conceden deseos, otras son anuncio de muerte y muchas iluminan a los poetas. Se ha percibido su presencia en bosques frondosos, en ríos y mares, en fuentes y lagos, en la lluvia y en la niebla, en los desprendimientos de tierra y en la formación del arco iris. Las han encontrado en el fuego y en el aire, en la tierra y en el agua. Les han cantado los poetas, las han dibujado los pintores y les han dedicado obras los escritores.



