5

Para Marc

9/12/10.
Duérmete, niñito mío,
duérmete ya sin temor.
El día se está acabando.
Pronto se habrá ido el sol.
Duérmete, no tengas miedo,
aunque no descanse yo,
que velando está tu sueño
la diosa en tu corazón.
Leia Mais...
3

Corax

27/4/09.

Podríamos decir que Corax es el líder del ejército oesdán, aunque no es un guerrero, más bien un estratega que dirige a los suyos desde atrás.

Os pongo un par de fragmentos del capítulo 32 para que veais su descripción y tengáis una pequeña idea de cómo es esta raza. Intentaré no desvelar nada importante de la trama, pero advierto que podría escaparse alguna cosilla...

La situación es la siguiente: estamos en plena batalla, junto con un pequeño personaje: Bonkar. Este es el fragmento:

Un estridente graznido hizo que volviera su rostro hacia el cielo. Una siniestra ave de oscuro plumaje color negro azabache con irisaciones azules, planeó un par de veces sobre su cabeza antes de descender y posar las pequeñas patas sobre su hombro izquierdo. Bonkar la observó mientras ésta agitaba con fuerza sus alas en un vano intento de expulsar el agua que empapaba su plumaje.
―Creí que nunca llegaríais.
El ave respondió con un sordo graznido.
―Ya puedes graznar todo lo que quieras, Corax, sabes que no te entiendo un carajo. Corax volvió a graznar pero esta vez levantó el vuelo y agitó con vivacidad sus alas hasta alcanzar el hombro de una figura más alta y enjuta. Bonkar enarcó una ceja y sonrió al ver al viejo aralim abrirse paso entre el barrizal, apoyado en su viejo cayado.

(...aqui hacemos un pequeño paréntesis, pues la conversación entre Morag Vorn y Bonkar desvelaría cosas de la trama...)

Corax graznó con fuerza y agitó de nuevo sus alas para abandonar el hombro del aralim y posar sus pequeñas patas sobre el barrizal. Antes de que las cortas extremidades hubieran tomado tierra, su tamaño aumentó, de manera considerable, hasta alcanzar mayor altura que el señor de Felwegar. Sus plumas desaparecieron y en su lugar apareció una capa de la misma tonalidad oscura de su plumaje que contrastaba con la extrema palidez de su rostro. Una prominente nariz sustituyó a su pico curvado. Cuando habló, su voz aún conservaba el estridente tono de su antiguo graznido.

Leia Mais...
8

Sobre el ejército oesdán

23/3/09.





En el capítulo 15 del libro, Morarg Vorn nombra los cinco grandes reinos de Hernia: Erenssazar, Plenia, Urdián, Osdania y Felwegar.

De todos ellos, quizás el más desconocido sea el reino de Osdania y su pueblo: los oesdán. Su ejército tomó parte en la batalla de Kirk-balahd, y así queda constancia en los recuerdos de Aradir durante el primer capítulo:

... seguidos por el ejército oesdán: felinos y aves rapaces se abalanzaban contra el enemigo, derribando las monturas de los skirdos...

La primera aparición de los oesdán no será hasta el capítulo 32, del que hemos extraído este pequeño frafmento para su presentación:


El aire frío de la mañana que bajaba de las montañas acarició su húmedo y rojizo pelaje haciendo que una molesta sensación recorriera su largo espinazo. Su corazón latía de manera desenfrenada mientras intentaba apaciguar sus instintos más primitivos, excitados a causa del olor que empapaba la tierra que se extendía ante ellos. Un tenue rugido le advirtió que Uncia se hallaba a su lado, probablemente a no más de un par de metros de distancia; aunque su jaspeado pelaje, de un extraño tono terroso, parecía formar parte del mismo entorno, disimulando su presencia, casi a la perfección.
Un crujido seco hizo que sus largas y puntiagudas orejas, rematadas por penachos de pelo negro, se volvieran de manera instintiva hacia su costado izquierdo, poniéndole sobre aviso ante cualquier posible amenaza. No se había percatado de la tensión acumulada hasta que advirtió que el desmesurado sonido provenía de los desmañados pasos que efectuaba el aralim apoyado en su vieja vara.
Lycaón elevó la cabeza hacia el cielo atraído por un nuevo olor. Surcando la gran bóveda celeste, con sus inconfundibles alas blancas salpicadas de numerosas pinceladas de color marrón completamente extendidas, su amigo Haas lideraba un extraño e inusual escuadrón de aves de presa. Fue aquella visión, acompañada por el grave y característico graznido de Corax, lo que le advirtió que debía agazaparse y dirigir todos sus sentidos hacia el campo de batalla. Su intensa y privilegiada vista, pronto se centró en la peluda y voluminosa bestia que se deleitaba descuartizando el robusto cuerpo del guerrero humano que tenía entre sus manos.
Un segundo y más agudo graznido ―esta vez proveniente de Haas―, incitó a sus robustas patas traseras a ponerse en movimiento. Tan sólo tardó dos segundos en emprender una vertiginosa carrera, montaña abajo, hacia el campo de batalla. Pronto, la mancha terrosa en la que Uncia se había transformado le sobrepasó y, dando un salto espectacular, alcanzó la grupa de una de las monturas de los skirdos.
Lycaón no se detuvo a observar cómo el skirdo caía muerto tras el desgarrador mordisco que Uncia descargó sobre la yugular de su presa sino que continuó corriendo sin dejar de apartar la mirada de su objetivo que acababa de deshacerse del despojo en el que había convertido al humano y se preparaba para acometer a su próxima víctima.

Leia Mais...
5

Recuerdos de la Batalla de Kirk-Balahd

10/2/09.
Abrió los ojos y algo a su alrededor parecía haber cambiado. Ya no oía nada: ni los gritos de la batalla, ni el entrechocar de las armas… nada. Volvió su mirada hacia los tres dragones que dominaban el horizonte y un estímulo feroz lo empujó hacia la primera bestia. Esta se hallaba confiada mirando a su alrededor sin prestar atención al insignificante caballero que corría hacia él. Sin pensarlo siquiera, Edric se abalanzó contra el escamoso ser y sintió como el acero penetraba sumiso entre las duras escamas del animal. Apenas escuchó el rugido del dragón cuando éste cayó sobre un costado exhalando un vapor cálido y mortal. Edric extrajo el arma del cuerpo con la misma facilidad con la que había penetrado y buscó una nueva víctima. Tanto su rostro como sus brazos habían quedado impregnados de la oscura y caliente sangre de la bestia pero el paladín no se daba cuenta porque un calor más sofocante y doloroso era el que seguía corriendo por sus venas.

Kronendath se volvió al escuchar el desgarrador gritó de su hermano malak y observó, demasiado tarde, cómo el guerrero corría hacia él. Intentó esquivar a la menuda criatura pero ésta era lo bastante ágil como para clavarle el arma en un costado. Enseguida sintió penetrar el frío acero bajo su escamosa piel y un ensordecedor rugido de dolor surgió de sus grotescas fauces. Berhelliadath advirtió el peligro que suponía el humano y cargó contra él.

El golpe fue brutal.

Netzach escapó de sus manos y enseguida se debilitó el poder del paladín. Toda la sangre que hervía en su interior se enfrió de golpe y sintió como flotaba largo tiempo en el aire hasta que un atroz golpe le cortó la respiración. No sabía con exactitud cuántos metros había volado ni tampoco en qué posición había caído ya que tras el impacto perdió el sentido. Notó como zarandeaban su cuerpo y entreabrió los ojos para observar a una pálida figura de largas orejas picudas que yacía sobre él y que le hablaba aunque él no pudiera oírle. No sentía los brazos ni las piernas y la cabeza parecía que iba a estallarle del enorme dolor que soportaba. Todo era confuso a su alrededor. Por lo visto, la batalla continuaba pero por la expresión de horror que mostraba el pálido rostro del elfo, intuía que para él ya había acabado todo.
Leia Mais...
13

El cazador

22/1/09.

Creo que al fin he llegado al lugar indicado...

Después de perder la pista de mis hermanos y deambular por caminos totalmente desconocidos para mí, he dado con un lugar muy pintoresco donde recalar mis fatigados huesos. Los lugareños son unos seres enormes pero atrasados, sin indicio alguno de poseer un mínimo de cultura. Como dijo nuestro ilustre pensador, Damysh Rhikeya Dyaus, "el tamaño de las especies es inversamente proporcional a su inteligencia", dicho en el lenguaje del vulgo: "cuanto más grandes, más tontos".

He tenido una distendida charla con un lugareño que, por cierto, se empeñaba en llamarme "enano", y por más que he intentado sacarlo de su error, me ha sido del todo imposible. Todo el mundo sabe que los enanos son una especie mitológica que nunca ha existido, al igual que los elfos o las ninfas. Pero, volviendo a lo que nos ocupa, motivo principal y único de este viaje, el lugareño en cuestión, me ha asegurado que han visto un dragón... ¡vivo! Parece ser que, al fin, me acerco a mi objetivo, claro está que tendré que comprobar dichas afirmaciones, porque la historia es bastante inverosímil. Reseñaré lo acontecido para que conste en este diario, aunque no tenga visos de ser real.

Cuenta el lugareño, que dicho dragón ha atacado y destruido toda una ciudad que, además, era la capital del reino de Plernia o algo así, a la que también pertenece la legendaria ciudad de Farath-Drill, a la cual mis hermanos se dirigen. Esta acción de "atacar" y "destruir" es, sin lugar a dudas, una gran exageración, pues como se deduce de multitud de estudios realizados por nuestros más ilustres draconólogos, los dragones sólo atacan al ganado y cuando no hay presencia humana, ya que temen al hombre.

Debido a la falta de conocimientos científicos, estos lugareños, relacionan a los dragones con unas razas míticas y con unos personajes a los que llaman "Paladines de Brián". Llegado a este punto, el exceso de bebidas alcohólicas que mi interlocutor, generosamente había ingerido, ha hecho imposible que entendiera nada más. Debo encontrar a alguien que tenga más conocimiento que estas pobres gentes, aunque creo que será difícil.

Leia Mais...
 
El Paladín de la Reina © Copyright 2010 | Design By Gothic Darkness |